
Cómo elegir a un valuador de empresas y qué preguntarle antes de contratarlo
Una empresa contrata una valuación porque va a vender, a recibir un socio, a pedir financiamiento o a repartir una herencia. Meses después, cuando la contraparte pide ver cómo se llegó a la cifra, el informe no alcanza a explicarlo. No es mala suerte. Casi siempre es una decisión que se tomó al inicio: la forma de elegir a un valuador de empresas.
Elegir a un valuador de empresas no es solo cuestión de precio. Este artículo está organizado como una lista de preguntas que puedes llevar a tus primeras reuniones, con lo que conviene escuchar en cada respuesta y las señales de alerta que vale la pena detectar a tiempo.
Antes de elegir a un valuador de empresas, define para qué usarás la valuación
La primera pregunta no es para el valuador, es para ti: ¿para qué necesitas la valuación y quién la va a leer? No es lo mismo una referencia interna que un informe para negociar con un comprador, presentar ante un banco, repartir una herencia o resolver una diferencia entre socios. El uso define el enfoque, el nivel de detalle y la experiencia que necesitas.
Anota también la fecha a la que quieres valuar y quién tomará la decisión con base en el resultado. Llevar esos tres datos a la primera reunión, uso, fecha y destinatario, hace que las respuestas del valuador sean más concretas y que las propuestas de distintos candidatos sean comparables entre sí.
Si el informe se va a presentar ante una autoridad, un notario o un tribunal, consulta con tu asesor legal o fiscal qué requisitos aplican a ese uso antes de contratar. Esos requisitos dependen del caso y conviene conocerlos desde el principio.
Preguntas sobre la experiencia del valuador: qué debe poder demostrar
La experiencia del valuador se nota en la precisión de sus respuestas, no en la cantidad de adjetivos. Estas cinco preguntas te ayudan a distinguirla.
- ¿Ha valuado empresas parecidas a la mía? Pregunta por sector, tamaño y tipo de operación. Cada negocio tiene factores de valor propios, y quien ya los ha analizado hace mejores preguntas. Escucha ejemplos concretos, sin datos confidenciales de otros clientes.
- ¿Quién hará el trabajo y quién firmará el informe? Es común que la propuesta la presente una persona y el trabajo lo ejecute otra. Está bien, siempre que sepas quién dirige el análisis y quién responde por la conclusión.
- ¿Qué formación y credenciales profesionales respaldan al equipo? No basta con escuchar que son “certificados”. Pregunta qué credencial es, quién la otorga y qué exige para obtenerla.
- ¿Ha tenido que explicar o defender una valuación frente a un comprador, un auditor, un socio o una autoridad? Una valuación casi siempre la lee alguien que quisiera una cifra distinta. Quien ha pasado por esa conversación escribe el informe pensando en ella.
- ¿Puede mostrarme la estructura de un informe anterior, sin datos de clientes? Así sabes qué vas a recibir: si el informe explica sus supuestos, si deja claro el alcance y si un tercero podría seguir el razonamiento.
Qué preguntar antes de contratar una valuación sobre método, alcance y entregable
Estas preguntas separan una propuesta clara de una promesa general.
- ¿Qué método usaría para mi empresa y por qué? Debe poder explicártelo en lenguaje claro y justificar por qué ese enfoque encaja con tu negocio y con el uso de la valuación. Si la respuesta es una caja negra, el informe también lo será.
- ¿Qué estándares siguen sus valuaciones? Los International Valuation Standards (IVS), en su edición vigente desde el 31 de enero de 2025, piden que el alcance del trabajo quede definido antes de empezar (IVS 101) y que el informe deje constancia de elementos como ese alcance y la fecha de valuación (IVS 106). Que un valuador los mencione no sustituye revisar su informe, pero es una buena pregunta de partida.
- ¿Cómo quedará el alcance por escrito? La propuesta debe indicar el uso, la fecha de valuación, el entregable y las limitaciones. Es lo que evita malentendidos cuando el proyecto ya va avanzado.
- ¿Qué información necesitan de nosotros y en qué plazos? Una respuesta específica es buena señal. Una respuesta vaga suele anticipar retrasos y preguntas de último momento.
- ¿Cuántas rondas de comentarios incluye el proyecto? Pregunta también qué pasa si tu contraparte pide aclaraciones al informe después de entregado.
- ¿Me acompañarán a explicar el resultado si lo necesito? Si la valuación se va a discutir con socios, un comprador o un banco, conviene saber desde ahora si esa explicación está incluida.
Preguntas sobre independencia y confidencialidad en la elección de un valuador
Una valuación vale tanto como la confianza que genera en quien la lee. Estas preguntas protegen esa confianza.
- ¿Tiene algún interés, directo o indirecto, en el resultado o en la operación? La respuesta debe ser clara y, si hay algo que declarar, es mejor saberlo desde el inicio.
- ¿Trabaja o ha trabajado para la contraparte o para algún socio con quien tengo diferencias? No es automáticamente un impedimento, pero sí necesitas conocerlo y decidir con esa información.
- ¿Sus honorarios dependen de la cifra final o de que la operación se cierre? No deberían. Un honorario ligado al resultado crea un incentivo para inclinar la cifra hacia un lado y le resta credibilidad al informe.
- ¿Cómo protegerán la información confidencial que les entregue? Pregunta por acuerdos de confidencialidad y por quién tendrá acceso a tus datos dentro del equipo.
- ¿Qué pasa si no estamos de acuerdo con una conclusión? Pregunta cómo manejan los desacuerdos. Un valuador independiente explica sus supuestos y está dispuesto a revisarlos con argumentos, pero no cambia una conclusión solo porque la cifra no te guste.
Un buen valuador no te pide que aceptes su criterio por confianza. Te da lo necesario para que puedas entender, cuestionar y explicar la cifra.
Señales de alerta en un valuador de empresas y qué preguntar cuando aparecen
Una sola señal no descarta a un valuador, pero varias juntas justifican seguir buscando.
Tabla: Flint Consulting®
Cómo comparar a dos o tres valuadores antes de decidir
Haz las mismas preguntas y entrega el mismo paquete de información a cada candidato. Después compara las respuestas, no solo los importes. Estos cinco criterios sirven como guía.
- Experiencia relevante en empresas parecidas a la tuya y en el uso que le darás a la valuación.
- Claridad del método y de los supuestos principales.
- Independencia, honorarios sin relación con el resultado y manejo de la confidencialidad.
- Alcance y entregable definidos por escrito, con plazos y rondas de comentarios.
- Calidad de las preguntas durante la reunión inicial.
Si lo prefieres, arma una tabla sencilla con una columna por candidato y una fila por criterio, y califica cada respuesta de uno a cinco. No pretende ser científica. Su valor está en obligarte a comparar lo mismo en todos los casos y en dejar por escrito por qué tomaste la decisión, algo útil si después un socio o un consejo te pregunta.
El último criterio de la lista pesa más de lo que parece. Un valuador que hace buenas preguntas sobre tu negocio en la primera reunión suele ser mejor señal que uno que llega con una respuesta lista.
En Flint Consulting® te invitamos a llevar estas mismas preguntas a nuestra primera conversación. Revisar contigo el alcance, el uso y la información disponible es el mejor punto de partida para cualquier valuación.
¿Quieres saber más?
Si vas a contratar una valuación por primera vez, agenda una conversación inicial sobre el alcance en nuestra página de Valuación de empresas y activos de Flint Consulting®.
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